Ahorro del lenguaje

“El mérito del estilo consiste en ubicar el máximo de pensamiento en el mínimo de palabras” (A. Veselovski).

Leer más palabras que las imprescindibles carga y dispersa la consistencia de los conceptos.

Algunos textos adquieren riqueza al retirarles frases y hasta párrafos intermedios sin alterar el sentido deseado. Este es el trabajo de los editores que muchas veces sorprenden a los autores, con menos palabras sus textos dicen más.

“La elocuencia no está en la cantidad (de palabras) sino en su intensidad” (Juan Forn).

Un recurso indispensable de nuestro lenguaje son los signos de puntación y sobre todo el uso correcto de los mismos.

“Los signos de puntuación son como las señales de tránsito: ordenan la circulación de las ideas, indican las palabras obligatorias, la prioridad de una frase sobre otra,, el cambio de dirección de una idea, el sentido de lo que se escribe o cualquier otro matiz particular de lo que estamos comunicando” (Norma Osnajanski)

También conviene:

  • Emplear palabras cortas si dicen lo mismo que otras largas.
  • No usar términos figurados cuando existen propios. (Sinagoga, por templo judío)
  • No poner lo obvio en términos complicados.
  • Elegir la palabra más precisa, la que más exprese.
  • No abusar de los pronombres posesivos. Uno por oración, bien colocado.
  • Usar solo los adjetivos imprescindibles.
  • Reemplazar los conectores que se repitan.
  • Usar el verbo correspondiente cada vez que nos encontremos con una expresión compuesta (genera, por, es generador de)

Si notamos que la tarea de pulido comienza a desgastar el texto, es hora de terminar el trabajo.

Recopilado por Hilda Ledesma